18 de Septiembre del 2026 | Comunidad Educativa ISARM
Cuarenta egresados del Anexo Eldorado y la Extensión Áulica Irigoyen recibieron sus diplomas
Con palabras del Papa León XIV, quien, durante el Jubileo de los Jóvenes celebrado en Roma en 2025, destacó: "El mundo necesita mensajes de esperanza: ustedes son ese mensaje y deben seguir llevando esperanza a todos", se abrió el acto de los egresados del Anexo Eldorado y de la Extensión Áulica Bernardo de Irigoyen, durante el cual 40 nuevos profesionales recibieron sus diplomas, el pasado viernes 4 de septiembre.
Se trató de una celebración que congregó no solamente a los flamantes profesores y técnicos, sino que también reunió a sus amigos, familiares y a toda la comunidad educativa de las sedes del Instituto Superior Antonio Ruiz de Montoya en Eldorado e Irigoyen.
“Hemos caminado juntos esta etapa formativa. Es tiempo de, ‘ser mensajes’ de esperanza en un mundo que necesita de su poder transformador, con la responsabilidad y el compromiso de ser constructores de paz”, se remarcó desde la conducción del acto.
La ceremonia estuvo presidida por el Vicerrector del ISARM, Lic. Javier Zago, acompañado por la Directora del Anexo Eldorado, Mgtr. Sandra Libutzki, además de los Coordinadores y Secretarios de las Carreras del Anexo Eldorado. También estuvieron presentes, como invitados especiales, referentes de la comunidad de la capital del trabajo.
Después de la entonación del Himno Nacional y de la canción Misionerita, el Pbro. Leandro Rissmoller y los profesores responsables de la Pastoral Institucional efectuaron una invocación religiosa, tras lo cual Rissmoller bendijo los diplomas.
Siguieron los discursos de la egresada Evelin Bogado, del Profesorado de Educación Secundaria en Matemática, de la Directora del Anexo Eldorado y del Vicerrector del Instituto Montoya.
“Es difícil poner en palabras todo lo que significa este momento, porque detrás de cada uno de quienes estamos aquí hay una historia diferente. Hay esfuerzos que nadie vio, momentos de cansancio, dudas y, muchas veces, la necesidad de encontrar fuerzas para seguir adelante. Por eso hoy no estamos aquí solamente para celebrar la obtención de un título, sino para reconocer el camino que hizo falta recorrer para llegar hasta él”, afirmó Evelin Bogado. Y destacó: “Transitar el Profesorado no nos preparó solo para enseñar un contenido. Nos preparó para mucho más. Nos enseñó que no siempre sabemos todo, y que reconocerlo también es una forma de aprender. Nos enseñó a tener paciencia, a escuchar, a trabajar con otros, a pedir ayuda y también a ofrecerla”.
Al igual que María
Libutzki, en tanto, propuso reflexionar sobre la Virgen María, quien “dijo SÍ sin conocer completamente el camino”. Y en este punto se dirigió en forma directa a los egresados y subrayó: “Ustedes también están diciendo hoy un sí. Un sí a una profesión. Un sí a la responsabilidad. Un sí a seguir aprendiendo toda la vida. Un sí a una realidad que hoy, más que nunca, necesita personas comprometidos, sensibles y valientes. Y cuando alguna vez, en algún día gris, se pregunten si todo esto vale la pena, recuerden a María. Ella dijo sí. Salió al encuentro. Acompañó. Esperó. Intercedió. Sufrió. Permaneció. Y ayudó a construir comunidad”.
Como la nave de Teseo
El Vicerrector del ISARM, por su parte, destacó: “Gracias por haber elegido el Instituto Montoya, por dejarnos entrar en las biografías de cada uno, en sus historias, por confiarnos sus búsquedas y permitirnos acompañarlas. Nadie llega a este día solo: detrás de cada diploma hay rostros concretos, familiares, amistades, compañeros, docentes y personal, sin los cuales este paso no existiría”. Y recordó la leyenda griega de Teseo: “Los atenienses conservaron la nave de Teseo en el puerto como memoria viva. Con los años, el tiempo fue gastando las tablas; las reemplazaban una por una, y así durante generaciones. Llegó un día en que no quedaba ninguna madera original y, sin embargo, todos seguían diciendo: ‘Es la nave de Teseo’. ¿Por qué? No la definía el inventario de piezas, sino su travesía, su rumbo y la comunidad que la cuidaba”.
Y en ese sentido, concluyó: “Algo semejante pasó con ustedes. En estos años fueron cambiando muchas cosas importantes (…) Y, sin dejar de ser ustedes mismos, fueron creciendo. Como en la nave de Teseo, cambiaron algunas piezas, pero permaneció aquello que les da unidad y sentido. Ahora viene el mar abierto. Hay ruido que confunde información con verdad, urgencias que se disfrazan de destino y atajos que aplanan las grandes preguntas. Seguramente volverán a cambiar varias de las piezas que hoy configuran la nave. Para eso se formaron: para descubrir y cuidar el rumbo, la misión y los vínculos que sostienen el viaje”, remarcó.
Seguidamente, Zago tomó el juramento profesional a los egresados.
Antes del esperado momento, de la entrega de los diplomas, un grupo de estudiantes de los profesorados del Anexo Eldorado presentó un baile folclórico, con la canción “Bailemos un chotis", de “Los misioneros del Chamamé”, tras lo cual los egresados de las diferentes carreras fueron llamados al frente, comenzando por el Profesorado de Educación Secundaria en Lengua y Literatura de la Extensión Áulica Bernardo de Irigoyen.
Siguieron los egresados del Profesorado de Educación Secundaria en Lengua y Literatura, del Anexo Eldorado, del Profesorado de Educación Secundaria en Matemática y del Profesorado de Inglés.
Para el cierre y como broche de oro, fueron llamados los primeros egresados de la Tecnicatura Superior en Secretariado Administrativo Escolar que se dictó en la Extensión Áulica Bernardo de Irigoyen.
Los nuevos profesionales festejaron con sus docentes y familiares, emocionados por haber llegado a una instancia de cierre de su formación en el ISARM.
Por último, se recordaron los 100 años del Instituto Superior San José, donde funciona la Extensión Áulica del ISARM en Eldorado, con un número artístico, a cargo de estudiantes del Nivel Secundario del establecimiento.
