26 de Junio del 2026 | Artículos Especiales

Jorge Kemerer: su compromiso con guaraníes y jesuitas

La historia de las Misiones Jesuíticas en nuestra región inspiró la tarea educativa y pastoral de Monseñor Jorge Kemerer.

En 1934 se produjo la beatificación de los mártires del Caaró y Pirapó, y también la llegada del padre Jorge Kemerer a Posadas. Él siempre destacó esa coincidencia, que fuera enviado a Misiones, donde los jesuitas y guaraníes desarrollaron una experiencia socio-cultural muy importante entre los siglos XVII y XVIII. Este hecho lo llevó a profundizar en la historia de las Misiones Jesuíticas en nuestra región, labor que inspiró su tarea educativa y pastoral, como sacerdote y obispo.

"...En primer lugar interesaba …la historia de la evangelización llevada a cabo por los jesuitas en esta región de las misiones…fueron los jesuitas que la evangelizaron por primera vez y esa historia lastimosamente es muy desconocida en nuestros países..." 

Para difundir el pasado guaraní-jesuítico impulsó la designación de instituciones y lugares con nombres de insignes jesuitas como Roque González y Antonio Ruiz de Montoya, y apoyó la tarea científica y de divulgación histórica. Mediante sus gestiones se logró publicar: Los tres héroes de Caaró y Pirapó de L. Köhler; Mapa Histórico-Geográfico de la Provincia de Misiones de C. Carvallo y G. Maggi; Misiones y sus pueblos de guaraníes de G. Furlong, 2 ediciones; Vida de Antonio Ruiz de Montoya de G. Maggi; Vida y obra de Antonio Ruiz de Montoya de alumnos y docentes del Profesorado en Historia del ISPARM; Los 30 pueblos de guaraníes de A. Bruxel. 

Preocupado por el estado de los conjuntos guaraní-jesuíticos, encargó la realización de relevamientos cartográficos y arquitectónicos a Gustavo Maggi; participó en la búsqueda de la tumba del padre Antonio Sepp, en San José.

Difundir este tema fue constante en sus mensajes y se refleja en la actividad anual que realizó por años el Montoya: la peregrinación a Loreto, donde descansan los restos de Montoya, y que ahora realiza la Diócesis de Posadas en fecha próxima al 17 de noviembre. Resaltamos que Kemerer fue el promotor de la causa de canonización de los Beatos Mártires, hoy santos rioplatenses, e iniciador del proceso de beatificación de Antonio Ruiz de Montoya en los 400 años de su nacimiento.

La pastoral social marcó su trabajo episcopal; sus visitas a la diócesis, empleando cualquier medio de transporte a su alcance, fueron constantes, llegando a los lugares más distantes. Sensible a los problemas de la gente, tomó conocimiento directo de ellos en cada grupo humano; propiciaba soluciones a su alcance o comunicaba a las autoridades cuando los problemas eran más complejos tratando de buscar soluciones. 

En la actividad pastoral, grande fue su preocupación por los guaraníes, destinatarios de una pastoral particular; se refería a ellos como los "más pobres entre los pobres", alentando a quienes lo escuchaban a trabajar por su promoción integral. 

En 1978, al cumplirse 350 años del martirio de los PP Roque González, Alonso Rodríguez y Juan del Castillo, la Diócesis de Posadas con el lema "Hacia una nueva Evangelización", realizó una procesión y en el anfiteatro de Posadas se celebró la Solemne Eucaristía presidida por el cardenal Primatesta. Participaron Obispos de Brasil, Paraguay, Argentina, y muchos sacerdotes. Con el corazón de Roque González traído de Asunción, el cardenal Primatesta bendijo a los presentes.

Días después Monseñor Kemerer recibió una carta del Paí Antonio Martínez, jefe espiritual de la comunidad guaraní de Fracrán, que le decía que él y su gente vieron "la luz de Posadas" pero no vieron "el corazón del que dicen fue nuestro amigo". Esas palabras, según el mismo Kemerer, revelaron su convencimiento de que la iglesia debía ocuparse de la atención de los guaraníes y tomó la decisión de retribuir la visita del Paí llevando el corazón de Roque González a Fracrán. Les habló a través de un intérprete, renovando su compromiso de construir juntos una "fraternidad basada en el Evangelio que es Verdad, Justicia y Amor." El Paí Antonio pidió una escuela para sus nietos. Surgió el Programa de Desarrollo Integral, dirigido por la Vicerrectora del Montoya Dra. María Luisa Micolis, que comenzó en 1979 en las aldeas de Fracrán y Perutí, donde se abrieron las primeras escuelas bilingües en Misiones.

Al término de la aplicación del proyecto, Monseñor valoró sus logros: “…estamos satisfechos del trabajo realizado... pero la experiencia recién tiene 13 años…Habrá que esperar los resultados en la segunda y tercera generación”. 

En setiembre de 1979 Kemerer realizó la visita "ad limina apostolorum" a Roma, donde presentó al Papa Juan Pablo II el informe escrito y oral sobre la diócesis a su cargo. Era un verdadero plan de trabajo que ya se estaba realizando y en el que destaca el punto 3 “Trabajar y apoyar decididamente la promoción integral del Aborigen guaraní de la diócesis”. El Papa aprobó el escrito y le transmitió sus parabienes, destacando que la diócesis ya tenía fisonomía propia, que en ella sobresalía la red de escuelas católicas, especialmente el ISPARM; también lo del Año de Evangelización y la promoción de los guaraníes. 

Sobre su propia pastoral aborigen expresó el 23 de marzo de 1984:

“…el compromiso que asumí en nombre de nuestra Diócesis cristalizó en torno a dos comunidades guaraníes Fracrán y Perutí, cuyos ancianos –líderes plenos de lucidez, voluntad y decisión- emprendieron con su pueblo un camino de trabajo, autogestión y búsqueda de inserción digna en la sociedad. A partir de este encuentro…hemos reflexionado y hecho reflexionar insistentemente sobre los fundamentos y las exigencias pastorales propias de esta situación, relación entre dos mundos culturales: el cristiano y el guaraní, con todos sus valores y tradiciones milenarias…

Deseamos vivamente que el Episcopado en pleno asuma … el compromiso de trabajar con celo apostólico y profundo respeto en la promoción del Aborigen de Argentina. Redescubrimos y profundizamos nuestro sentido pastoral en contacto con los aborígenes de Misiones, y al hacerlo, hemos dado prioridad a los sectores más pobres y marginados de nuestra provincia...”

En 1986, al entregar la Diócesis de Posadas a monseñor Carmelo Giaquinta, le mencionó el esfuerzo realizado en la pastoral indígena, a partir del mensaje del Papa Juan Pablo II en Santo Domingo que instó a promover una nueva y profunda evangelización de los pueblos originarios de América Latina. Y que "… Muchos de ustedes recordarán que, al celebrar en noviembre de 1978, los 350 años del martirio de nuestros beatos…aquí frente a la Catedral…expresé el compromiso de … ‘Ir al encuentro de nuestros hermanos guaraníes.”

Fue a su encuentro y realizó una fecunda labor junto a ellos; también en la difusión de la obra guaraní-jesuítica. Falleció el 26 de junio de 1998, pero su obra sigue dando frutos y se destaca en este año particular en que el Poder Ejecutivo provincial, por el Decreto 2.693, del 26 de diciembre de 2025, lo ha declarado como Año de la Conmemoración del Legado Guaraní Jesuítico en la provincia de Misiones. 

 

Mgtr. Liliana M. Rojas

Posadas, junio de 2026

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